Introducción

Featured

mbluz-logo-museo-del-zulia

Este sitio nace de la publicación de la lista de reptiles de Venezuela en Zootaxa (3211, Rivas et al. 2012), por una serie de investigadores en el campo de la herpetología, quienes por más de 7 años comenzamos a limpiar y mejorar el estado taxonómico de los representantes reptilianos en este país.

Dos de nosotros, autores y coautores de la publicación mencionada, decidimos crear este espacio, de la mano de nuestro gran amigo, Juan Carlos Viloria, archivista y emprendedor de desarrollos en la red, con quien estamos trabajando en la construcción, consolidación y actualización del sitio web.

Esperamos que esta lista y los comentarios taxonómicos, biogeográficos y biológicos se vean enriquecidos día tras día.

Además es totalmente ilustrada para comodidad y satisfacción de nuestros visitantes.

Este sitio será respetuoso de la información y de los derechos de las fotografías u otras imágenes mostradas, y aportará los créditos y referencias a los copyrights correspondientes, a quienes se manifiesten colaboradores con esta labor educativa y didáctica, acerca de la biología y el conocimiento general de los reptiles venezolanos.

La fauna de las regiones suramericanas es una de las más diversas del mundo (por ejemplo, la cuenca del Amazonas y los Andes). Venezuela está localizada en la porción más norteña del continente y está ubicada en el noveno puesto en la diversidad de reptiles del mundo (Aguilera et al. 2003).

Listas parciales de reptiles en Venezuela han sido publicadas utilizando información taxonómica de línea base, aparecidas en: Roze 1966; Donoso-Barros 1968; Lancini 1979; Medem 1983; Pritchard & Trebbau 1984 o en aportes sobre distribución de especies como los de: Roze 1964b; Staton & Dixon 1977; Rivas & Oliveros 1997; Gorzula & Señaris 1999; Markezich 2002; Mijares-Urrutia & Arends 2000; Molina et al.2004; Rivas Fuenmayor & Barrio-Amorós 2005.

No obstante algunos estudios se han enfocado en la elaboración de listados de la herpetofauna venezolana de manera integrada (Péfaur 1992; La Marca 1997; Péfaur & Rivero 2000).

Algunos de estos trabajos consideraron enfoques analíticos por bioregiones, pero su contribución se considera hoy en día desactualizada, especialmente porque un gran número de especies se han descrito en los últimos diez años.

Venezuela tiene una considerable y diversa fauna reptiliana, el conocimiento de ella ha mejorado de manera consistente en las últimas dos décadas, debido a los esfuerzos de herpetólogos venezolanos y extranjeros. Muchas de las investigaciones han sido realizadas en la Guayana Venezolana, en la región de los Andes y en la Cordillera de la Costa.

El número de especies de reptiles conocidas de Venezuela se incrementó a 376, en comparación con publicaciones previas de otros listados para el país (de 292 en La Marca 1997, y de 299 en Péfaur & Rivero 2000).

Sin embargo este número aún es inferior a lo encontrado en Ecuador (414 especies), Colombia (578 especies) y Brasil (721 especies), aunque es mayor en comparación a países vecinos como Guyana (170 especies) o Suriname (143 especies) y la Guyana Francesa (162 especies) (Hoogmoed 1973; Pritchard & Trebbau 1984; Avila-Pires 1995; Métrailler & Le Gratiet 1996; Starace 1998; Abuys 2003; de Massary 2004; Bér nils 2010; Torres-Carvajal & Salazar-Valenzuela 2011; Uetz 2011).

Las comparaciones con todos estos países regularmente fallan y son difíciles, porque existen muchas diferencias en la extensión de los territorios, la diversidad de los ecosistemas y la desigualdad en los esfuerzos de muestreo y trabajo de campo.

La lista de los reptiles de Venezuela aparecida en Zootaxa (3211) refiere un total de 370 especies, pero entre la aparición de esta publicación y la salida de este website, la situación cambió, y las modificaciones, incluídas ahora en este sitio, elevan el número de especies a un total de 376 (5 de ellas exóticas). Todas estas especies quedan incluídas en 3 ordenes, 31 familias y 124 géneros (dos foráneos).

La familia más numerosa es la de las serpientes Dipsadidae, con 108 especies, y el género con mayores representantes en el país es Atractus, en el cual se agrupan una serie culebras inofensivas y minadoras con 31 representantes.

La lista de especies será actualizada por lo menos cada seis meses, una vez montada y mostrada en la web. Nosotros estaremos trabajando arduamente en consolidar y editar las fichas zoológicas y biológicas de cada especie con fotos, mapas, y enlaces hacia publicaciones cuando esto sea posible.

La presente edición aún la consideramos de prueba, por lo menos hasta agosto de este año (2012), porque comenzamos de manera impetuosa sin haber montado la lista taxonómica, núcleo neurálgico de este sitio, debido al cambio dinámico que impera en la actual taxonomía y sistemática, fuertemente influenciada por los algoritmos antropocéntricos de lo molecular, y provocando cambio en las especies, casi invariables en el tiempo, reponiendo nombres una y otra vez, de adelante hacia atrás y viceversa, sustituyendo o restituyendo viejos nombres, creando nuevos, así como juntando y separando unidades de vida que urgen por ser estudiadas en un contexto biológico de mayor profundidad ecosistemática.

Sinceramente, los presentadores: Tito Barros y Gilson Rivas.

Sección de Herpetología del MBLUZ.

Actualización a la lista taxonómica de los reptiles de Venezuela. 28 de Julio del 2013.

Actualización a la lista taxonómica de los reptiles de Venezuela

Por

Gilson Rivas y Tito Barros

Una vez fue publicada la lista de reptiles de Venezuela (Rivas et al. 2012), algunos cambios taxonómicos y descripciones de nuevas especies fueron apareciendo paulatinamente, modificando e incrementando la lista de especies. Los cambios fueron los siguientes: Townsend et al. (2011) resucitó la familia Dactyloidae Fitzinger para incluir a los lagartijos del género Anolis, incluidos anteriormente en la familia Polychrotidae. Gamble et al. (2012) describe el género Chatogekko para incluir a la especie Colodactylus amazonicus. Por su parte, Ugueto y Harvey (2011) en una revisión de Ameiva ameiva en Venezuela, concluyen que este nombre comprende al menos 4 especies unidades taxonómicas bien diferenciadas, elevando tres de ellas a estado de especie y una cuarta, A. pantherina es descrita como nueva. Así mismo, Esqueda (2011) y Rivas et al. (2011) describen una nueva serpiente del género Atractus y al lagartijo Gonatodes naufragus respectivamente.

Hedges y Conn (2012) en una revisión sobre las lagartijas lisas o lucios del género Mabuya del Caribe, describen entre otras especies, a M. margaritae para la Isla de Margarita. Una especie cuya población había sido asignada anteriormente a M. nigropunctata. En el mismo estudio, una secuencia de ADN de varios ejemplares provenientes de los alrededores de Macuro, se alinea con Mabuya aurae, especie descrita recientemente para as islas San Vincent, Las Granadinas, Granada, Trinidad y Tobago. Esto indicaría que la especie también habita el norte de Suramérica, y posiblemente restringida a la Península de Paria en Venezuela. Esta muestra había sido reseñada anteriormente en la literatura dentro del complejo M. nigropunctata (Miralles y Carranza 2010). Debido a esto, M. aurae es incluida como integrante de la herpetofauna de nuestro país, no solo por la evidencia mostrada, sino además por las relaciones ya conocidas entre la herpetofauna de Trinidad y Venezuela, y muy especialmente con la Península de Paria.

Adicionalmente, Hedges y Conn (2012) restringen el uso del genero Mabuya para ocho especies, ninguna de las cuales habita territorio venezolano. Según la clasificación de estos autores, las especies venezolanas estarían ubicadas en los géneros Copeoglossum, Marisora, Maracaiba, Orosaura y Panopa y en una nueva familia: Mabuyidae. Recientemente, Pyron et al. (2013) demuestra que filogenéticamente no había necesidad considerar los diferentes clados como familia o algún otro nivel jerárquico por debajo de esta, como fue propuesto por Hedges y Conn (2012), ya que la familia Scincidae, al cual tradicionalmente habían sido incluidas las especies venezolanas es claramente monofilética. Por lo tanto nuestra lista vuelve al estado inicial y descartamos la familia Mabuyidae y seguimos el uso de Mabuya para incluir las especies venezolanas.

También se incluye una especie exótica de lagarto gecónido, Lepidodactylus lugubris, señalada por vez primera para el país con base a cuatro ejemplares recolectados en Naguanagua, Carabobo (Guerreiro y Graterol 2011).

Mantenemos el uso tradicional de Anolis (ver Poe 2013), en vez de seguir la propuesta de Nicholson et al. (2012) quien divide al género Anolis en cinco diferentes.

Los generos Urotheca y Liophis fueron sinonimizados con Erythrolamprus y la especie Xenoybelis argenteus está incluida ahora entro del género Phillodryas (= Phillodryas argenteus) ver Grazziotin et al. 2012).

Por último, el género Erythrolamprus aparece en Rivas et al. (2012) como si hubiera sido descrito por Wagler 1830. Pero estos autores siguieron lo propuesto por Peters and Orejas-Miranda (1970), sin embargo este género fue inicialmente mencionado por Boie 1826 (Felipe Franco, comunicación personal).

Pendientes:

– Inclusión de referencias.

– Entregaremos en este website la lista de reptiles de Venezuela actualizada.

El misterioso lagartijo de Hummelinck y su reciente bautizo

El holandés Pieter Wagenaar Hummelinck (1907-2003) fue un investigador prolífico en Ciencias Naturales y Antropología. El brillante y laborioso neerlandés, estudió durante largo tiempo la zona del Caribe y las islas de las Antillas holandesas y venezolanas. Su primera estadía por estos lugares ocurrió cuando sólo era un joven recién graduado de bachelor. Hummelinck participaría en 1930 con otros 5 investigadores en la primera expedición geológica de la Universidad de Utrecht a la zona de las Antillas. La expedición fue comandada por el profesor L. M. Rutten, uno de sus primeros mentores. Pieter quedó encantado por estos paisajes paradisíacos de hermosas playas, y posteriormente regresó por tres meses a la isla de Bonaire. Ya en Holanda y seis años más tarde (1936) terminaría su tesis de maestría (cum laude), situación que aprovechó para realizar otra incursión al Caribe, pero en esta ocasión con un recorrido adicional a la isla de Margarita y las costas de Paraguaná y la Guajira, en Venezuela.
Hummelinck tiene una extensa lista de trabajos publicados desde 1923 hasta 1987, en temas muy diversos e inherentes a la biología, geología y arqueología. En ellos podemos apreciar su interés por entender la ecología y el funcionamiento ambiental del Caribe, de sus islas y de la tierra firme más cercana. Realizó estudios de plantas como el Agave y las Cactáceas, y de diversos grupos animales, entre ellos insectos, escorpiones, moluscos, medusas, y en vertebrados tales como mamíferos y reptiles. La geología, su pasión primaria, en la cual dejó un gran legado, le sirvió de base para luego adentrarse en el estudio de las cuevas de las islas y de los pictogramas realizados en ellas por culturas ancestrales amerindias.
Su primera incursión científica a territorio venezolano data de la década de los años 30 cuando su interés por el agave, los cardones y las tunas (Cactáceas), espinaban su atención. Para 1938 logra publicar algo sobre estas plantas de ambientes xerofíticos, y durante ese mismo año logra sacar en una revista de Venezuela un escrito sobre las aguas superficiales de la isla de Margarita y otras dependencias federales (véase Boletín de la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales 5(37):173-179).

Para 1940 el catire Hummelinck incluye a Venezuela en algunos estudios sobre la fauna de Aruba, Bonaire y Curaçao (posiblemente para hacer inclusión de otras islas relacionadas y algo de tierra firme). En ese año publica diversos estudios en lagartos, caracoles, escorpiones y venados. Los territorios venezolanos principalmente explorados fueron las islas La Blanquilla, Margarita, La Tortuga y los archipiélagos de Las Aves, Los Hermanos y Los Roques.
Todos estos trabajos de 1940 representaron parte importante de su tesis doctoral, una serie publicada en dos volúmenes que él titulara Studies on the fauna of Curaçao, Aruba, Bonaire and the Venezuelan islands. El segundo volumen apareció en diciembre de ese año, justo antes de que la ocupación alemana en Europa prohibiera publicar en inglés.
Debemos el nombre científico de una especie de geko (lagarto comúnmente conocido en el país como Tuqueque) de la isla La Blanquilla (Venezuela) a Hummelinck, descrito en su saga de 1940 y bautizándolo como Phyllodactylus rutteni, en honor a su mentor en geología de la Universidad de Utrecht. De este poco conocido lagartijo ofrecemos una fotografía (de Pablo Velozo) en vida, la primera hasta ahora conocida y difundida para el disfrute de nuestros visitantes (click sobre la imagen para observarla en alta resolución):

Phyllodactylus rutteni. Venezuela.

Phyllodactylus rutteni. Venezuela.

 

Gran aprecio sentía por su profesor de geología, ya que años más tarde publicaría nuevamente en la revista venezolana un escrito póstumo sobre su obra (1946, Boletín de la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales 10(67): 255-257, 1 fig.).

Hummelinck durante 1940 y en esa misma serie de estudios también asignó nombre a otro lagarto, un camaleoncito o aguacerito de saco gular o gula a quien designó como Anolis blanquillanus (fotografía de L. Wiffels tomada de otro sitio en internet), en honor al lugar de donde recogió las primeras muestras de ese interesante reptil:

anolis-blanquillanus-venezuela-foto-por-wijffels

Los lagartos del genero Anolis son los más diversos a nivel mundial y agrupan a más de 300 especies, muchas de ellas habitantes frecuentes de las islas caribeñas y regiones bajas y montañosas de Centroamérica y Sudamérica.

En el año de 1968 Hummelinck produce seis obras, la mayoría sobre aspectos de la fauna invertebrada de las islas de Bonaire y Curaçao. Fue un año de gran actividad y junto con otros investigadores hizo un periplo por varios lugares del Caribe, exponiendo sus trabajos científicos. El grupo que lo acompañaba se devolvió a Europa, menos Hummelinck que en Noviembre llegó a Caracas (Venezuela) para exponer parte de sus hallazgos en el IV Congreso Latinoamericano de Zoología.
Posiblemente parte de sus lecturas de ese congreso fueron editadas nuevamente en 1971 (en Uitg. Natuurwet. Studiekring 66 y 67), donde incluiría investigaciones realizadas en las islas venezolanas. Se retira formalmente de su empleo en 1972, aunque sigue con su actividad académica y publicando copiosamente. Podemos ver en este artículo una foto (fotografía de Jac Stolp) de Hummelinck una semana después de su retiro, pero aun trabajando en el museo de la Universidad de Utrecht.
Con respecto a Venezuela vuelve a escribir una nota en 1979 sobre la Isla de Aves (Afterthoughts on Isla de Aves. N.W.I. Gids 53: 98-99. 1 fig.).

A finales de 1930, como ya mencionamos, recorrió el Archipiélago de Los Hermanos y la isla La Blanquilla, y entre las especies que logró observar y recolectar, se encuentra un diminuto lagarto proveniente del Archipiélago Los Hermanos, el cual no describió formalmente. Sin embargo, hizo una breve pero precisa descripción basada en cuatro ejemplares provenientes del islote Morro Pando. Esta descripción apareció publicada en la famosa serie ya mencionada Studies on the Fauna of Curacao, Aruba, Bonaire and the Venezuelan islands del año 1940.

Bautismo septuagenario

Expediciones recientes (2010–2012) han sido coordinadas por la Dra. Luz E. Sánchez del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), y llevadas a cabo en La Blanquilla (véase el mapa), las cuales han tenido, entre otros objetivos adicionales, estudiar la fauna reptiliana (a cargo de Gilson Rivas, Tito Barros y Pablo Velozo) y su vegetación (a cargo de Ángel Fernández).

mapa-de-la-isla-la-blanquilla-venezuela

En estos viajes de campo, una nueva especie de lagarto sphaerodactílido del género Gonatodes fue redescubierto, y correspondió con la especie hallada hace casi 80 años por Hummelinck en el vecino Archipiélago de Los Hermanos (Morro Pando). El redescubrimiento-bautizo formal fue publicado en la revista South American Journal of Herpetology (2013, 8(1):5-18), por los investigadores venezolanos Gilson A. Rivas, Gabriel Ugueto, Walter E. Schargel, Tito R. Barros, Luz E. Sánchez y Pablo Velozo.

Este diminuto tuquequito (en zonas como los andes venezolanos, llámanse también “tuteques”) o lagartija, fue bautizado con el nombre científico de Gonatodes naufragus, como para indicar su origen de navegante o polizonte aventurero hacia este territorio insular emergido en este gran mar caribeño. En esta página se aprecian fotografías y dibujos tanto del macho (de color marrón con cabeza algo naranja (A) y la hembra (B) mas clara con dibujos y listas detrás de la cabeza).

gonatodes-naufragus-macho

Gonatodes naufragus, ejemplar macho de La Blanquilla

 

gonatodes-naufragus-hembra

Gonatodes naufragus, ejemplar hembra de La Blanquilla

En el mapa colocado de la isla La Blanquilla, se han señalado los lugares de ocurrencia o hallazgo de este lagartijo, los círculos negros fueron las capturas recientes y los triángulos los ejemplares de Hummelinck de los Hermanos. La Blanquilla posee grandes espacios descubiertos sin vegetación, así como agregaciones de arbustos y zonas con plantas, que proporcionan el hábitat de preferencia de estos lagartijos. En las fotografías del sitio que se muestran a continuación, se aprecian en A los montículos arbustivos esparcidos sobre la isla y en B un acercamiento al micro-hábitat del tuquequito náufrago.

monticulos-con-arbustos-isla-la-blanquilla-venezuela

Montículos y arbustos en la isla La Blanquilla.

micro-habitat-con-vegetacion-ambiente-del-gonatodes-naufragus-isla-blanquilla-venezuela

Micro-hábitat del reptil Gonatodes naufragus en la isla La Blanquilla. Vzla.

Esta lagartija es, por ahora, las más pequeña dentro de su género, siendo el cuarto Gonatodes endémico de una isla del Mar Caribe, al igual que G. antillensis (Bonaire, Curaçao, Archipiélagos de Las Aves y Los Roques), G. daudini (Isla Unión, Las Granadines) y G. ocellatus (Tobago).

En el estudio que aporta su nombre de pila también se discute la cercana relación evolutiva entre la nueva especie y G. daudini, basado en análisis moleculares y en caracteres morfológicos, así como también sus implicaciones zoogeográficas, mostrando interesantes paralelismos con otras especies de lagartos del Caribe, especialmente con los lagartos del genero Anolis (grupo roquet).

Finalmente, en las expediciones a La Blanquilla, se observaron gran cantidad de ratas y ratones, así como gatos domésticos, los cuales pueden impactar negativamente sobre las poblaciones nativas de estos pequeños vertebrados insulares, así como también sobre otros reptiles y aves, provocando su desaparición, por lo que deberían tomarse medidas urgentes para la erradicación o control de estas especies invasoras. Otra amenaza imperante es la desertificación, proceso ligado a factores antrópicos que afecta de manera directa a los ecosistemas áridos y sub-áridos. La Blanquilla así como el total de las Dependencias Federales Venezolanas posee un clima árido, con vegetación típica de ambientes xerófitos, con una diversidad faunística asociada a dichos ambientes y que ha logrado ir de la mano con las adversidades que en ellos se presentan (escasa o la falta completa de agua dulce). El factor humano ha incidido indirectamente en la pérdida de cobertura vegetal de la Blanquilla y de todas las dependencias y costas venezolanas; específicamente en la Blanquilla, la introducción de equinos (burros) y caprinos (chivos) desde hace décadas, ha significado un gran impacto en la pérdida de vegetación, que afecta las especies íntimamente relacionadas a la diversidad de microambientes, con los cuales han establecido relaciones evolutivas.

Escrito por Tito Barros, Gilson Rivas y Juan Viloria.

Alta concentración de reptiles en las periferias de tierras productivas

Refiere Mario Castillo, que alrededor de los años cincuenta, en Churuguara, Estado Falcón, trabajaba en una finca productora de leche y carne. En la creación de potreros, siempre se había dejado una franja de tierra de forma triangular, que por no estar nivelada no se había incorporado a ninguna zona de pastoreo.
Tres trabajadores finalmente fueron requeridos para limpiar este terreno, un triángulo de aproximadamente 60 x 60 x 40 metros (80 metros cuadrados de superficie), en un área empinada y completamente cubierta de vegetación muy tupida. En los bordes del mismo frecuentemente veían y mataban, de forma preventiva, serpientes del género Bothrops de grandes dimensiones, así como muchos ejemplares de Cascabel.
Apenas comenzaban las tareas, uno de los empleados se retiró, pues por cada metro que avanzaban, alguna culebra furiosa les salía al encuentro, girando sobre sí misma como presa acorralada, lo que la tornaba muy agresiva y peligrosa.
El dueño de la finca muy pronto llamó a los dos trabajadores que quedaban, para girarles nuevas instrucciones y así “evitar una tragedia”. Mandó a “limpiar de monte”, con gran precaución, sólo la periferia del terreno, de modo que no tuviera continuidad con los potreros circundantes. Después le prendieron fuego.
culebra-cascabelLa mayoría de las serpientes no huyeron, quizás porque no tuvieron ocasión de hacerlo. En los trabajos de limpieza, sobre la tierra quemada, encontraron “rollos” de grandes serpientes, además de pequeñas y medianas, en un total que superaba los 300 ejemplares…
Un caso similar fue referido en Tolosa, en el Municipio Cabimas del Estado Zulia, alrededor del año 2000, en el que para “limpiar un potrero” fue requerida una cuadrilla llamada “los valientes”. En este caso no se utilizó fuego, sino la gran pericia y oído experto para escuchar e identificar la peculiar señal de aviso de las serpientes de Cascabel, género típico de la zona.

En la periferia de los terrenos explotados por la agricultura, la ganadería y otras actividades humanas, así como en las nuevas zonas de urbanización, debe ponerse especial atención a la presencia y densidad de la población de reptiles, pues estos lugares constituyen un refugio forzado y un nicho de reproducción, de donde eventualmente pueden salir ejemplares peligrosos a sitios de trabajo y lugares de habitación.

Las serpientes parecen percibir cuando están en condiciones de hacinamiento. Esto las torna más agresivas e irascibles, lo cual debe tomarse en cuenta, debido a la peligrosidad de las especies venenosas.

JCVP.

Cabimas. Venezuela.

LISTA DE ESPECIES DE REPTILES DE VENEZUELA – LECTURA DIRECTA EN LA WEB.

A través de esta página, y por su correspondiente enlace, te ofrecemos la lista de reptiles de Venezuela, en un formato que puede ser visto directamente en la red. Es un adelanto de la forma como presentaremos la lista de Reptiles de nuestro país, a medida que vayamos realizando las actualizaciones, cuando se añadan especies nuevas, anotaciones, etc.
Esperemos que te sea de utilidad y lo disfrutes:

LISTA REPTILES VZLA. WEB AMIGABLE

EL FÓSIL PREHISTÓRICO DEL RÍO LAJAS (SIERRA DE PERIJÁ)

FÓSIL PREHISTÓRICO DE LA SIERRA DE PERIJÁ

ANTIGUO REPTIL (FOTO 1 DEL FÓSIL). ESTADO ZULIA.

Sucedió en el año 2004.

Fuimos en excursión en un vehículo de doble tracción, por caminos muy rústicos:

Angel Luis Viloria, Tito Barros, Angel Antonio Viloria (mi padre), Miguel Angel Campos y este servidor, Juan Viloria, al Río Lajas, en la Sierra de Perijá.

Gran expectativa tenía yo, por las muestras de minerales que pudiera encontrar, ya que Angel Luis me había hablado de que en ese curso de aguas había piedras de bonita apariencia, y yo estaba tratando de completar una pequeña colección.

El Río Lajas está en la Serranía de Lajas, que pertenece a Perijá. Por la zona donde lo abordamos existe una comunidad indígena autóctona, de linaje Caribe, como los Yukpa, de los cuales pienso comentar en próximos artículos (en otro website). Las aguas estaban bajas aquél día.

Dentro del carro me fumé un tabaco “La Mano Poderosa”, que parece haber importunado un poco al Profesor Miguel Angel Campos.

Más fue la bulla que la cabuya, porque más tardarían el viaje de ida y el de regreso, que el tiempo que duramos en el río comiéndonos los “sanguchitos”. Pa’ rematar, mi padre ni siquiera quiso disfrutar de las frescas aguas del río.

El profesor De Barros se recreaba con las aguas fluviales y la naturaleza circundante.

En eso, ya tenía yo medio saco lleno de puro sílex, granito rosado y pizarra (tan escasa era la variedad de muestras que la colecta más bien parecía material de construcción) cuando decidí atravesar el bajo cauce y llegarme a una como islilla donde había un cúmulo de cantos rodados de regular tamaño, en promedio como del tamaño de una patilla (o sandía), y algunas piedras semi-enterradas en el cascajo. Una de las piedras semi-enterradas resultó ser esta pieza de pizarra, con incrustaciones fósiles (vértebras) impresionantes (quizás de un Ictiosaurio).

Me había acordado de las sabias palabras del Profesor John Moody en otras interesantes salidas de campo: “Busca huesos”.

Las fotografías, únicas que poseo, las tomó con su teléfono en Maracaibo, mi amigo el Empresario Nelson Bracho (Boccheciampe) Piña, quien tuvo además la gentileza de enviarlas directamente a mi correo electrónico. De no ser por eso, quizás ni siquiera tuviera las fotos. En alguna de ellas colocamos una cinta métrica para apreciar mejor las dimensiones de la roca.

Mis apuntes finales:

No creo que esto sea de un Ictiosaurio:

Yo mostré las fotos con todo un informe (por correo electrónico), a nuestro amigo el Paleontólogo John Moody (USA) , quien mostró entusiasmo por el hallazgo, y además me felicitó. Sé que sin estudiar el fósil directamente, no será fácil para él decir si el mismo corresponde o no a un Ictiosaurio, sin embargo yo me inclino a pensar que no lo es, pues me parece que las vértebras de ese animal se asemejan más un plato o a una moneda, y no a las de una vaca, como en el caso de esta muestra. Pero… en caso de no ser de un Ictiosaurio (fósiles de ocurrencia más bien frecuente a nivel mundial), se trataría de un hallazgo mucho más interesante.

Su Destino:

Después de haber disfrutado por unos meses de tener en casa este interesante hallazgo, y de contemplarlo casi todos los días, decidí donarlo al Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, encomendándolo directamente al Paleontólogo Venezolano Ascanio Rincón, quien ha realizado importantísimos hallazgos y estudios a lo largo y ancho de nuestra geografía.

El hallazgo fue identificado por el Paleontólogo Rincón como huesos fósiles de Ictiosaurio.
Para conocer un poco acerca de estos animales prehistóricos, podemos referirnos a la Wikipedia: Ictiosaurios Wikipedia.

Uno de los planteamientos más interesantes que me hizo el investigador, fue el de la posibilidad de disolver la matriz del fósil, para liberar los huesos fosilizados insertos en él, pero después me dijo que tal procedimiento (a veces realizado con ácido acético) se ha demostrado que puede dañar al fósil mismo, de manera que no era conveniente realizarlo.

Recientemente he recibido información de que la muestra referida en este artículo, se encuentra en buenas condiciones en el IVIC, Estado Miranda, Venezuela.

Esperemos que los profesionales que estudian específicamente este tipo de fósiles, hagan honor a la importancia del hallazgo, y que el mismo llegue a ser adecuadamente estudiado y publicada su revisión.

Reciban un cordial saludo desde la administración de este sitio web.

LISTA DE ESPECIES DE REPTILES DE VENEZUELA. ACTUALIZACIÓN DEL 2012.

Te ofrecemos en esta entrada, un enlace al listado de especies de reptiles de Venezuela, actualizado para este año 2012. Cuando tengamos una actualización más reciente, podrás contar con ella.

A continuación, dispones del enlace para descargar directamente el archivo comprimido en formato .ZIP, que contiene un archivo en formato XLS, de manera que tengas disponible toda la información de estas especies reptilianas venezolanas:

Reptiles de Venezuela. Lista Actualizada 2012. Archivo .ZIP (20.9 Kb)

Archivo consignado en este website de la fauna reptiliana de nuestro país, mientras perfeccionamos la edición de la misma información en formato .html para la visualización directa.

Cordiales saludos.

La Administración del Sitio.

Profesor Tito Barros.

Biólogo Gilson Rivas.